Pararte a pensar en que, sin darte cuenta, te has acostumbrado a cosas que ni imaginabas que un día estarían ahí... Sin darte cuenta miras atrás y ves lo que no pudo continuar en el mismo camino que tú, simplemente porque su tiempo se acabó, sobraba, y no por eso es menos importante, porque un día hizo que te sintieras feliz. Sin darte cuenta miras donde estas ahora, lo que te rodea y con lo que ahora mismo te sientes bien, guardas sin querer las sonrisas que te regalan, los momentos que compartes con quien quiere compartirlos contigo y lo que, cuando mires hacia delante, recordarás que fueron los pequeños detalles que día a día ibas coleccionando, para que, cada vez que quieras sonreír, solo tengas que hacer un poco de memoria...
viernes, 26 de abril de 2013
domingo, 21 de abril de 2013
Lección de vida.
Puedo hablar de muchas cosas, y a la vez de pocas. Puedo hablar de lo que todo el mundo conoce, también de algo nuevo, de algo que interese a mucha gente, a toda, o a la mayoría de ella. Pero cada historia sigue un guión, y los pasos que esta va a seguir hoy van a ser los de algo que todos sentimos, hemos sentido, o sentiremos algún día. La felicidad.
En el instituto se estudian definiciones diferentes sobre ésta en algunas asignaturas, como en filosofía. Definiciones que nos dicen, por ejemplo, que la felicidad es cuando una persona consigue lo que se propone, como ser el jefe de una gran empresa, o comprarse un coche o una casa con piscina y jardín... o definiciones como que la felicidad es lo que se siente en momentos determinados, cuando te ocurre algo que te agrada, pero que este no puede ser un sentimiento constante, sino momentáneo.
Yo no estoy de acuerdo con estas definiciones, y por eso pretendo explicar y compartir lo que para mí significa felicidad.
Puedo empezar hablando sobre lo que se siente cuando en invierno te despiertas temprano un sábado y llega hasta tu habitación el intenso olor a café que trae consigo la imagen de tus padres, madrugadores, esperando con una sonrisa que tú salgas de tus sueños para darles los buenos días, pues bien, para ellos, ese buenos días es felicidad. Tú eres su felicidad.
También puedo decir, o intentar hacer ver, lo que se siente cuando el día de tu cumpleaños suena el teléfono por la tarde y al otro lado de ese conjunto de ondas y señales eléctricas escuchas el sonido de una voz llena de vida, de años, y de ansias por desearte que lo pases muy bien en ese día especial para ti. Esa voz de tus abuelos que llega desde otro lugar del mundo y que esperaba el momento oportuno para poder decirte feliz cumpleaños, un año más, porque no saben cuándo puede ser el último... Lo que esa llamada significa es felicidad.
Cuando sientes que en medio de una multitud de gente, los ojos que buscas también te buscan a ti, la mirada que esperabas encontrar ya te había encontrado a ti antes, y poco a poco se acerca, y es quien esperabas, esa persona especial que comparte risas y buenos momentos contigo, recuerdos y secretos, una persona que llena tu vida y siente que tú llenas la suya...Cuando sientes que esa persona especial te encuentra cuando tú le buscas.... eso es felicidad.
Existen muchos momentos parecidos en los que sentimos que todo está bien, que no nos falta nada, momentos que hacen que el día a día se convierta en algo con sentido dentro de éste mundo grande, peligroso y que nunca llegaremos a conocer por completo.
Dicen que los pequeños detalles son los que se acumulan y poco a poco se hacen grandes, hasta que se convierten en los buenos recuerdos, en los recuerdos que durarán para siempre.
Simplemente deberíamos prestar un poco más de atención a lo que nos rodea, ver que con una simple sonrisa se puede alegrar el día de quien menos esperas, con una simple palabra puedes dejar huella en el corazón de alguien, con un simple abrazo puedes hacerte recordar para siempre...
Las personas tienen un defecto, y es que entre tanta inteligencia y tecnología, no somos capaces de valorar lo que importa de verdad hasta que se ha convertido en un recuerdo. Por eso pienso que no sabemos, o no queremos o hacemos por saber qué significa de verdad la felicidad.
Solamente hay que estar atentos a los momentos que pasan en nuestro día a día. Deberíamos aprender a apreciar, o a saber ver el valor de cada gesto, y de dar las gracias a quien nos regala su tiempo, a quien nos regala sonrisas, y a quien está dispuesto a compartir recuerdos con nosotros, a quien llena nuestros minutos de sueños, a los que se acuerdan siempre de nosotros y siempre están para lo bueno y lo malo, a quienes nos hacen sentir cada día que somos importantes, que estamos aquí por algo, y que saben hacer que nos sintamos llenos de felicidad. Porque de esa manera aprenderemos a regalar nuestros días a quien está dispuesto a regalarnos los suyos, y así aprender lo que significa ser felices, y compartirlo con quien nos lo hace sentir de verdad.
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