lunes, 24 de noviembre de 2014

Café

Como siempre los resquicios de luz que entran por los estrechos huecos de la persiana avisan que es la hora de que huela a café en la cocina. Es curioso como la claridad indica que empieza un día nuevo, y es lo oscuro, lo vacío, lo que lleva a volver a cerrar los ojos al final de la historia de la rutina.
Es ese olor a café lo que le hace abrir los ojos, lo que le recuerda que le espera el trabajo de cada día. Café en la cocina, café en el salón, café en el cuarto de los niños.
Los niños.
Corazón dividido, que no sabe que su vida ya no es suya, que es de ellos, o de él.
Café que despierta. Qué ironía del destino que sea oscuro como la misma noche, y es quien hace que, en vez de cerrar, abras los ojos.
Rutina de siempre, trabajo, colegio, compra, arriba, abajo, la prisa, los nervios, un beso, el reloj, y a casa.
Da gracias, en el sofá, por haberle dado tiempo a todo, que siempre le da, pero por si acaso. Piensa, mirando fijamente esa foto de las primeras vacaciones, en las sonrisas que revela el flash de una cámara; sonrisas de verdad, sonrisas que salen de dentro, sonrisas que decían que todo estaba bien, que todo estaría bien.
Piensa, mirando fijamente esa foto de las primeras vacaciones, qué es lo que se quedó en ese hotel, en esa piscina, o en la orilla de esa playa. Piensa qué dejó en aquel lugar, que nunca volvió con ella. Qué se fue, qué estaba y dónde se ha quedado todo lo bueno que rodeaba esos momentos. Lo que sí sabe es quién no se ha ido, quien está y dónde. Dónde.
Las cinco. Los niños. Besos, cariño, sonrisas, cómo estás mamá, mira lo que hago mamá, sabes lo que he aprendido hoy mamá, mamá, dónde está papá…
Papá.
Las nueve. Vuelve. Un beso, dónde está el cariño, falta algo, qué se ha llevado el tiempo, por qué el no sonrisas, por qué el todo malo.
No hay palabras, no hay miradas, la complicidad se pierde conforme el reloj va marcado segundos, minutos o días. No queda nada de lo que había en aquella foto que había estado mirando tan fijamente esa misma tarde. No queda nada de lo que había cuando empezó a construirse todo. Por qué de tu todo acaba quedando nada. Por qué se ha convertido en un no te quiero, en un no nosotros, en un no del todo, en nada.
Piensa en que la rutina es la culpable, pero cuando aparecen las malas palabras, y los malos gestos, la rutina se vuelve su mejor deseo. Es el oscuro, la noche, el vacío, cuando solo la luz de su casa anuncia que los niños siguen despiertos, pero después…
Piensa en que la rutina es la culpable, la rutina que viene después de terminar el día. Piensa en que quizá se lo merezca, puede que haya hecho algo mal, que ya no sea la misma, que con el tiempo lo bueno se lo llevaron las horas, que ya no es guapa, que no se lo merece. Piensa en que quizá sea por ella, en que puede, haya que cambiar algo. Piensa en las horas que quedan para que vuelva a oler a café.
Ya. Por fin. Luz en la persiana otra vez. Rutina que vuelves, bendita rutina, aunque duelan un poco sus ojos al abrirse, puede que necesite hielo, con maquillaje apenas se nota.
Sonrisa que se apaga, intento de disimulo, colegio, compra, arriba, abajo, prisa, nervios, beso, reloj, y a casa.
Piensa, mirando a nada, porque apenas puede, en que quizá sea culpa suya, en que quizá el fallo no es de nadie, solo de ella.
Mujer, compañera, hermana, madre, amiga. Qué malo puede esconder, si da vida; la da y la regala, la comparte, la presta, es de los suyos, de todos menos de ella. Qué malo puede esconder, si había bueno y ya no queda, si él cambia y la cambia, si ella intenta y no consigue, si poco a poco su luz de mañana va dejando de existir, ya apenas queda café.
Ayuda. Ya no queda otra, solo la ayuda, el impulso que presta una mano a extender la tuya para que puedas seguir levantándola. La ayuda que pides y se te da. Valiente.
Valiente porque lo quieres conseguir, por ellos, porque no se lo merecen, porque no te lo mereces. Valiente, por seguir abriendo los ojos, por intentarlo al menos. Valiente, porque sabes que la culpa no era tuya. Porque tu vida es de mujer valiente, regalo.
Ahora el café sabe mejor. Besos, sonrisas, prisas, nervios, como estás mamá, mira lo que hago mamá, mira lo que he aprendido mamá.
Y esa foto, sigue reflejando verdades de mentira. Ahora la felicidad parece que vuelve a querer entrar por esa puerta. Aunque lo que de verdad entra no es la felicidad.
Miedo.
Los niños.
Se apaga, desaparece… la luz de esa persiana ya no existe. Solo hay oscuro, vacío. Casa llena de vacío que deja al salir por esa puerta, con ella, con su vida.
Intentaba volver a llenar ese salón de fotos con sonrisas de verdad, con la felicidad que volvía cuando lo malo ya no estaba, cuando el problema había desaparecido. Ahora ya no puede.
Mujer, compañera, hermana, madre, amiga. Se lo llevó todo, a ella, a su sonrisa, a su prisa, a sus nervios, a su tiempo, a sus niños, y su café.

lunes, 25 de agosto de 2014

A veces te quedas, sin darte cuenta, pero te quedas. A veces también te vas, pero esas veces yo también me voy contigo. Crees que es todo fácil, que llamas y estoy, que vuelves y sigo aquí, que voy a estar siempre en el mismo sitio.

Nunca se valora tanto a quien siempre está, como al que nunca se queda.
Es posible que ahora toque irse.
Igual así te acuerdas.
Igual así quien vuelve,
o quien no se va,
eres tú.

miércoles, 13 de agosto de 2014

nicontigonisinti

Te has parado a pensar alguna vez cuál es el motivo, el por qué de no poder pasar de ese nombre, de esa persona, mientras ves los contactos en tu móvil, el por qué de no poder leer cualquier tontería romántica de cualquier blog sin pensar en esa misma persona, el por qué de no saber imaginarte a cualquier otra de las tantas que pueden ser especiales durmiendo contigo, viéndote como de verdad eres; como un mapache sin desmaquillar después de una mañana de fiesta, con el pelo totalmente al contrario de como estaba esa misma noche, sin ropa, con cualquier camiseta vieja y rota, con lo que sea, en cualquier momento, como en realidad eres.

 Te has parado a pensar alguna vez cual es el motivo, el por qué del paso del tiempo, de los pros y los contras, de lo bueno y de lo malo, de los intentos, de las llamadas, de los encontronazos, de los finales, de los terminar de siempre, por qué siempre es esa misma persona.

Segundas oportunidades nunca fueron buenas, ni terceras, ni cuartas, ni todas las que vengan después, pero yo creo que ninguna de ellas en realidad existe. La primera oportunidad quizá nunca se acabó, solo necesita tiempo a ratos, y a ratos tiempo, necesita cambiar, una vez, y otra vez, la primera oportunidad seguramente nunca se acabó, porque las que vienen después no funcionan, y ésta sí.


Puedes negarlo, puedes intentar esconderlo, puedes tratar de querer no sentir lo que sientes, puedes ignorarlo, e incluso puedes llegar a querer  olvidarlo y terminar por odiarlo, pero siempre será tu primera oportunidad, la tuya, la que era para ti, quien fue, y nunca dejó de serlo, quien podría verte siempre, y de cualquier forma, quien sabe sin hablar lo que significa tu mirada, quien sabe cómo eres, porque esa persona también es contigo, quien aprendió a enseñarte, y se enseñó mientras te aprendía, la tuya, tu para siempre, que a veces es nunca.

jueves, 12 de junio de 2014

Que se hace duro, y no volver a verte, y no volver a tenerte, y que te quiero, y que me cuesta, y que me costó y me costará seguir diciéndolo, admitiéndolo, que lo sabes, que te echo de menos, que no estás, que te has ido, que no es para tanto, pero tanto si es mucho, que sigues sin estar, que vuelvo a quererte. Tan fácil como hola, o tan difícil como adiós. Tan simple o complejo como hasta luego, porque no sabes cuándo será. Tan simple como un beso, o tan complejo como el último. El último… ahora es cuando intentas recordar cuál de ellos fue, porque si lo hubieras sabido…  Tan difícil como ese te quiero, tan único, tan mío... y tan poco tuyo.

lunes, 2 de junio de 2014

El nosotros se me fue de las manos...

Porque cuando es de día todo es diferente. Abres los ojos con la luz que entra por el hueco de la persiana y te da por pensar que quizá no sea para tanto, que solo es pasajero, que lo mismo que vino se ha ido. Te da por pensar que es fácil mirar hacia otro lado, cambiar de libro.

Porque cuando es de día todo es diferente. Empiezas de nuevo, siempre es un principio, y en ese principio siempre puede haber algo esperándote. Esperas no mirar atrás al pasar aquella esquina, aquel abrazo, esperas no encontrar ese olor que es suyo, esperas solo mirar donde no estuvo, donde no hay nada suyo, donde no hay nada vuestro.

Porque cuando empieza a irse el sol todo es diferente. Dejar pasar todas las horas del día intentando no nombrarlo, ni siquiera pensarlo. Dejar pasar todas las horas del día pensando que hace falta tiempo para asimilar que lo vuestro no dejó de ser imperfecto. Dejar pasarlas simplemente porque pasan solas.

Aprendes a tener  del todo, un poquito. Aprendes a saber que ese poquito es tu todo. Me enseñas a ser contigo, y se te olvida que no sé ser sin ti. Eras mi tú, y yo era tu yo, pero ya no.

Sé que no se te olvida nada. Sé que todo no es fácil. Sé que lo que nace se apaga, pero sé que siempre se olvida solo de una parte. Sé que todo viene, y todo va. Sé que todo cambia, y que ha cambiado, pero también sé que puede volver a cambiar.

Tu tiempo era mi tiempo, y el que no teníamos, antes o después, sería nuestro, de los dos. Tu tiempo era mi tiempo, eran los días sin ti, y los pocos contigo. Tu tiempo… acabó siendo solo tuyo.


Que lo que viene va, y lo que va, a veces no vuelve. Que lo que espera desespera. Que si sabes no preguntes. Que de donde no hay no sale. Que tú eras mi yo, pero yo no era para ti. Que el nosotros se me fue de las manos, y ahora el que se ha ido eres  tú. 

miércoles, 23 de abril de 2014

No lo sé

Ya no sé si es miedo, ganas o necesidad, solo sé que es contigo. No sé si a esto se le puede llamar historia, cuento, sueño, pesadilla o en realidad todavía nadie le ha encontrado un nombre. No sé por qué tuvimos que encontrarnos en el mismo camino y acabar siguiéndolo juntos. No sé por qué me haces tanta falta. No sé por qué siempre tengo ganas, y más ganas de verte. No sé qué piensas tú de todo esto, de ti, de mí… No lo sé.

Lo que sí sé es que yo no quiero seguir sin ti. Sé que somos agua y aceite. Sé que nunca entenderé muchas cosas, igual que, posiblemente, tú nunca me entenderás a mí. Sé que, con ganas, todo se puede. Sé que hay que ser capaz de cerrar muchas puertas, sólo para que una se abra, o quizá no… Sé que hay que perder para ganar. Sé que soy yo cuando eres tú, y que somos nosotros cuando estoy contigo. Sé que no quiero quedarme con las ganas de saber que pasaría. Sé que nada es justo pero que lo injusto también regala, y mi regalo fuiste tú. Sé que se podría. Sé que quiero que se pueda.


Quiero ser yo contigo, y que tú seas conmigo. Quiero que tú quieras querer, y que al final queramos los dos. Quiero que siempre al mirar hacia delante, solo esté el contigo, sólo sea el no injusto, y que empiece lo que no debería terminar nunca, nosotros.



lunes, 10 de marzo de 2014

Tiempo. El tiempo es lo que pasa mientras pocos se dan cuenta. Es fácil contar las horas que faltan para que se pase rápido la semana, esperando ansiosos un viernes. Es fácil contar los minutos que le quedan a una clase para que termine, aunque en realidad te parezcan siglos. Es muy fácil contar el tiempo que va pasando hasta que llega el momento justo que deseábamos que llegase… pero ese momento igual que viene, se va. Deberíamos aprender a valorar más esa palabra, tiempo. Tenemos poco, aunque parezca mucho, y cuando menos te lo esperas vuela.
 Es curioso cómo pasa, porque cuando estamos tristes se hace eterno, cuando algo no nos gusta un minuto parece una hora, una hora un día, y un día una eternidad. Es curioso que lo malo sea eterno, y que lo bueno, al contrario, efímero.
Efímeros son los años que pasan desde que decidiste cruzarte en mi camino, justo por estos días del año. Efímero es el tiempo que tengo para estar contigo. Pero eternas son las ganas.
Curioso es lo que sientes que alguien te da, sin apenas darte nada. Curioso es lo que sientes cuando quedan cinco minutos para que se abran las puertas de un tren, para que un autobús llegue a su parada, o para que simplemente cruces esa última esquina. Curioso es lo que se puede llegar a crear aun habiendo infinito en medio.
Injusto es que algo que pudiera ser todo tenga que esperar tanto. Injusto es que algo que es verdad parezca un simple sueño. Injusto es el poco tiempo que tenemos. E injustas son las ganas que crecen de estar contigo.

Curioso, efímero e injusto es el tiempo, y eterno se hace hasta que te vuelvo a encontrar. 


lunes, 27 de enero de 2014

Vacío. El ruido del silencio de la calle llena de nadie. Todo vacío, solo hasta que da la hora en punto, y de repente, ya no hay vacío. Van, vienen, no se conocen pero en una simple mirada de un segundo hay una historia, una historia en cada una de ellas, llena de días, de años, de momentos… Y ya no volverás a coincidir con esa misma historia, aunque siempre habrá otras.
Ruido. El sonido del camino, monótono, constante, siempre al mismo sitio. Rutina que se vuelve vida, vida que se hace recuerdo y momentos que serán para siempre.
Sal, vive, sé capaz de ver más allá de la altura de tus ojos. Pasea, mira arriba, abajo, hacia todos lados, mira la gente, imagina sus vidas, cada una esconde secretos, personas, felicidad, otras tristeza u odio, pero todo siempre vida. Sé capaz de cerrar los ojos y dibujar en tu mente la última ventana del último edificio que dejas atrás al pasar, sé capaz de recordar el camino, los detalles… Sé capaz de recodar el sonido de la calle, de vida.
Vacío. Porque sientes que en tu mundo hay problemas, que tu mundo es un problema, jaja imbécil. No sabes realmente qué es un problema. Cambia, porque lo tienes todo, la vida.
Cuando sientes que algo te falta, es realmente cuando te das cuenta de su valor, por eso vive, mira y recuerda cada detalle, quiere lo que tienes y valora lo que se te pone  delante. Eres capaz de llenar completamente la vida de alguien sin ni siquiera saberlo, ahora es el momento de darse cuenta, no dejes que ya no esté para hacerlo. Quiere.

Vacío, llénalo de ti.