sábado, 13 de febrero de 2016

51

Grandeza y distancia son dos conceptos inversamente proporcionales. Es algo que he conseguido aprender mientras me hacía pequeña estando lejos; y no lograba entender cuando estando tan cerca, tú demostrabas ser tan grande.

La poca nostalgia que trasmite una rutina se transforma cuando el abrazo más cercano se da por teléfono y con un mar de por medio; cuando un beso es capaz de cruzar países, y un buenas noches llega desde demasiado lejos.


Pequeño y cercano son dos conceptos directamente proporcionales. Es algo que he conseguido aprender mientras tú me hacías grande estando tan cerca; y no lograba entender cuando no estando lejos, yo lo hacía tan pequeño. 


No se le da el suficiente valor a lo que te aporta una rutina, porque es una palabra que asociamos a monótono, triste y aburrido. Solo cuando no puedes tenerlo, y esa misma rutina se te rompe, es cuando empiezas a entender que solo el hecho de escuchar desde la ventana el ruido de tu coche me hace sentir segura, porque estas cerca. Solo saber a qué hora vas a estar y dónde te convierte en mi paracaídas, porque si en algún momento siento que me caigo, sé dónde agarrarme, y que no me soltarías. 


Eres tan grande, que desde tan lejos haces que me sienta pequeña, pero cerca.

martes, 9 de febrero de 2016

La cuenta

Suma todos los motivos
de la gente
de un aeropuerto;
más las lágrimas
de una estación de tren.
Restándole los días
que no te he dicho
Te quiero.
Acabamos perdiendo.
La cuenta.

Ciego

Nosotros salimos a la calle
con el corazón.
Vemos siempre,
todo.
Menos a ti
que no hiciste
                              Ruido. 

viernes, 8 de enero de 2016

Cuando.

Cuando dices que quieres
Verme;
pero ni si quiera
me estás
mirando.

Porque no.

Nuestro infinito se quedó pequeño.
Quiso seguir sin tu mano;
que guiaba.
Siguió y se acabó.
Porque no siguen los destinos
sin rumbo.
Porque mi brújula sin norte
no terminó el camino.
Porque eras tú o yo.
Porque yo quería que fuéramos,
los dos.
Porque tu quisiste ser nuevo sitio;
y supiste que yo solo sería
la primera parada.
Nuestro infinito sólo era el mío.
Porque fuiste el tesoro
que nadie escondió.
Porque terminé perdiéndome
sin que quisieras encontrarme.