Grandeza y distancia son dos conceptos inversamente proporcionales. Es algo que he conseguido aprender mientras me hacía pequeña estando lejos; y no lograba entender cuando estando tan cerca, tú demostrabas ser tan grande.
La poca nostalgia que trasmite una rutina se transforma cuando el abrazo más cercano se da por teléfono y con un mar de por medio; cuando un beso es capaz de cruzar países, y un buenas noches llega desde demasiado lejos.
Pequeño y cercano son dos conceptos directamente proporcionales. Es algo que he conseguido aprender mientras tú me hacías grande estando tan cerca; y no lograba entender cuando no estando lejos, yo lo hacía tan pequeño.
No se le da el suficiente valor a lo que te aporta una rutina, porque es una palabra que asociamos a monótono, triste y aburrido. Solo cuando no puedes tenerlo, y esa misma rutina se te rompe, es cuando empiezas a entender que solo el hecho de escuchar desde la ventana el ruido de tu coche me hace sentir segura, porque estas cerca. Solo saber a qué hora vas a estar y dónde te convierte en mi paracaídas, porque si en algún momento siento que me caigo, sé dónde agarrarme, y que no me soltarías.
Eres tan grande, que desde tan lejos haces que me sienta pequeña, pero cerca.
sábado, 13 de febrero de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
viernes, 8 de enero de 2016
Porque no.
Nuestro infinito se quedó pequeño.
Quiso seguir sin tu mano;
que guiaba.
Siguió y se acabó.
Porque no siguen los destinos
sin rumbo.
Porque mi brújula sin norte
no terminó el camino.
Porque eras tú o yo.
Porque yo quería que fuéramos,
los dos.
Porque tu quisiste ser nuevo sitio;
y supiste que yo solo sería
la primera parada.
Nuestro infinito sólo era el mío.
Porque fuiste el tesoro
que nadie escondió.
Porque terminé perdiéndome
sin que quisieras encontrarme.
Quiso seguir sin tu mano;
que guiaba.
Siguió y se acabó.
Porque no siguen los destinos
sin rumbo.
Porque mi brújula sin norte
no terminó el camino.
Porque eras tú o yo.
Porque yo quería que fuéramos,
los dos.
Porque tu quisiste ser nuevo sitio;
y supiste que yo solo sería
la primera parada.
Nuestro infinito sólo era el mío.
Porque fuiste el tesoro
que nadie escondió.
Porque terminé perdiéndome
sin que quisieras encontrarme.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)