Grandeza y distancia son dos conceptos inversamente proporcionales. Es algo que he conseguido aprender mientras me hacía pequeña estando lejos; y no lograba entender cuando estando tan cerca, tú demostrabas ser tan grande.
La poca nostalgia que trasmite una rutina se transforma cuando el abrazo más cercano se da por teléfono y con un mar de por medio; cuando un beso es capaz de cruzar países, y un buenas noches llega desde demasiado lejos.
Pequeño y cercano son dos conceptos directamente proporcionales. Es algo que he conseguido aprender mientras tú me hacías grande estando tan cerca; y no lograba entender cuando no estando lejos, yo lo hacía tan pequeño.
No se le da el suficiente valor a lo que te aporta una rutina, porque es una palabra que asociamos a monótono, triste y aburrido. Solo cuando no puedes tenerlo, y esa misma rutina se te rompe, es cuando empiezas a entender que solo el hecho de escuchar desde la ventana el ruido de tu coche me hace sentir segura, porque estas cerca. Solo saber a qué hora vas a estar y dónde te convierte en mi paracaídas, porque si en algún momento siento que me caigo, sé dónde agarrarme, y que no me soltarías.
Eres tan grande, que desde tan lejos haces que me sienta pequeña, pero cerca.
sábado, 13 de febrero de 2016
martes, 9 de febrero de 2016
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)