lunes, 10 de marzo de 2014

Tiempo. El tiempo es lo que pasa mientras pocos se dan cuenta. Es fácil contar las horas que faltan para que se pase rápido la semana, esperando ansiosos un viernes. Es fácil contar los minutos que le quedan a una clase para que termine, aunque en realidad te parezcan siglos. Es muy fácil contar el tiempo que va pasando hasta que llega el momento justo que deseábamos que llegase… pero ese momento igual que viene, se va. Deberíamos aprender a valorar más esa palabra, tiempo. Tenemos poco, aunque parezca mucho, y cuando menos te lo esperas vuela.
 Es curioso cómo pasa, porque cuando estamos tristes se hace eterno, cuando algo no nos gusta un minuto parece una hora, una hora un día, y un día una eternidad. Es curioso que lo malo sea eterno, y que lo bueno, al contrario, efímero.
Efímeros son los años que pasan desde que decidiste cruzarte en mi camino, justo por estos días del año. Efímero es el tiempo que tengo para estar contigo. Pero eternas son las ganas.
Curioso es lo que sientes que alguien te da, sin apenas darte nada. Curioso es lo que sientes cuando quedan cinco minutos para que se abran las puertas de un tren, para que un autobús llegue a su parada, o para que simplemente cruces esa última esquina. Curioso es lo que se puede llegar a crear aun habiendo infinito en medio.
Injusto es que algo que pudiera ser todo tenga que esperar tanto. Injusto es que algo que es verdad parezca un simple sueño. Injusto es el poco tiempo que tenemos. E injustas son las ganas que crecen de estar contigo.

Curioso, efímero e injusto es el tiempo, y eterno se hace hasta que te vuelvo a encontrar.