martes, 9 de junio de 2015

Colchones vacíos.

Sabes que nuestro reloj no marcaba las horas al mismo tiempo. 
Ibas, venías, me quedaba...
Todos los capítulos no tienen por qué formar una historia, 
y tú solo fuiste la portada. 

Por qué te empeñas en ser mis minutos, 
sabiendo que tus horas pasan volando en otro colchón.
Por qué quisiste que fuera tu bala, 
si al saberlo disparaste.

Fui tu rato, y tú mi tiempo.
Fui tu tiempo, pero solo a ratos. 

Me sé sin saberte, y tú
sin conocer nada.

Sabes que nuestro reloj acabará bailando al mismo tiempo.
Vas, vendrás, y no estaré.

Sabes que tus horas algún día tocarán mis minutos,
y porque los segundos quieran 
tendrás que volver a mirarme.
Y entonces ¿qué?

Seguirás siendo portadas, 
en colchones vacíos,
que por no querer ser tiempo,
acabarán sin escribir capítulos. 

Pausa.

Porque el tiempo no pasa si al irte
paraste el reloj.

Porque sigue quemando aunque
te llevaste mi fuego.

Porque no suena y móvil, y sé
que siempre eres tú. 

Porque el camino sigue, pero 
cambiaste mi norte. 

Porque sé que no era de verdad, pero
me gustaba nuestra mentira.

Por qué...



nuestro pero sin ti.

No aparecí, tu me encontraste. Puede que te estuviera buscando sin saberlo, pero aunque  no fuera así, da igual, el caso es que decidiste por los dos.

Puede que te idealizara, puede que lo bueno solo fuera cosa mía, y que aunque creyendo que me lo dabas todo, en realidad solo había nada.

Puede que duela, pero no por ti, sino por mí. Puede que yo sea la que lo está haciendo grande, porque si lo piensas... ¿qué había?

Puede que sea sí sea grande de verdad, pero solo para mí.
Tú no me conoces, yo a ti sí.
Puede que ni siquiera sepas que escribo, y puede que nunca me hayas leído, o puede que si, sin saber que no es la primera vez que lo hago contigo como meta. Porque ya sabes que no eras mi camino, ni yo tu mapa.
Por eso al encontrarnos, nos perdimos.

Aprender que las lágrimas debajo de la ducha no mojan, y que borrar un recuerdo duele más si ya tenía final, sin ni siquiera existir nuestro principio.

Quizá quise inventarme contigo una historia que no tenía argumento, que en vez de un nosotros había un yo, pero no un contigo. Quizá en algún momento sí fue de verdad, pero el resto de capítulos solo fueron mi conmigo, y tuyos de mentira.

Puede que me sigas doliendo, y puede que ni siquiera sepa por qué. También puede que no llegue a saberlo nunca, o que decidas seguir contando el mismo cuento. El de siempre fuiste yo, pero sinmigo.

martes, 17 de febrero de 2015

En realidad no quieres saber si es verdad, o es mentira, o es no siendo... 
Lo único que queda es lo que hay cuando llegas al portal, lo único que sigue es lo que dejas cerrando su puerta. 
Cómo hacerlo, cómo sentirlo o cómo pensarlo, que más da?
Es contigo. 
Me pierdes, te encuentras, te aprendo, me enseñas. 
A veces contigo.
Puede que sí, puede que no, puede que puede, pero seguro que conmigo.
Y tú.
Que somos la página de un libro 
que todavía no está escrito; 
que a lo que se le ve el final,

sin tener un principio...
tampoco tiene futuro.
Que a lo simple 
no le sigue nada nuevo; 
que la ilusión no aparece,
te está esperando...

Que no soy tu sitio, ni tu mi mapa;
que cuando hay yo, no estás tu,
y yo a veces no estaré,
y tú ya te habías ido...
Y yo.