miércoles, 13 de agosto de 2014

nicontigonisinti

Te has parado a pensar alguna vez cuál es el motivo, el por qué de no poder pasar de ese nombre, de esa persona, mientras ves los contactos en tu móvil, el por qué de no poder leer cualquier tontería romántica de cualquier blog sin pensar en esa misma persona, el por qué de no saber imaginarte a cualquier otra de las tantas que pueden ser especiales durmiendo contigo, viéndote como de verdad eres; como un mapache sin desmaquillar después de una mañana de fiesta, con el pelo totalmente al contrario de como estaba esa misma noche, sin ropa, con cualquier camiseta vieja y rota, con lo que sea, en cualquier momento, como en realidad eres.

 Te has parado a pensar alguna vez cual es el motivo, el por qué del paso del tiempo, de los pros y los contras, de lo bueno y de lo malo, de los intentos, de las llamadas, de los encontronazos, de los finales, de los terminar de siempre, por qué siempre es esa misma persona.

Segundas oportunidades nunca fueron buenas, ni terceras, ni cuartas, ni todas las que vengan después, pero yo creo que ninguna de ellas en realidad existe. La primera oportunidad quizá nunca se acabó, solo necesita tiempo a ratos, y a ratos tiempo, necesita cambiar, una vez, y otra vez, la primera oportunidad seguramente nunca se acabó, porque las que vienen después no funcionan, y ésta sí.


Puedes negarlo, puedes intentar esconderlo, puedes tratar de querer no sentir lo que sientes, puedes ignorarlo, e incluso puedes llegar a querer  olvidarlo y terminar por odiarlo, pero siempre será tu primera oportunidad, la tuya, la que era para ti, quien fue, y nunca dejó de serlo, quien podría verte siempre, y de cualquier forma, quien sabe sin hablar lo que significa tu mirada, quien sabe cómo eres, porque esa persona también es contigo, quien aprendió a enseñarte, y se enseñó mientras te aprendía, la tuya, tu para siempre, que a veces es nunca.

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