lunes, 27 de enero de 2014

Vacío. El ruido del silencio de la calle llena de nadie. Todo vacío, solo hasta que da la hora en punto, y de repente, ya no hay vacío. Van, vienen, no se conocen pero en una simple mirada de un segundo hay una historia, una historia en cada una de ellas, llena de días, de años, de momentos… Y ya no volverás a coincidir con esa misma historia, aunque siempre habrá otras.
Ruido. El sonido del camino, monótono, constante, siempre al mismo sitio. Rutina que se vuelve vida, vida que se hace recuerdo y momentos que serán para siempre.
Sal, vive, sé capaz de ver más allá de la altura de tus ojos. Pasea, mira arriba, abajo, hacia todos lados, mira la gente, imagina sus vidas, cada una esconde secretos, personas, felicidad, otras tristeza u odio, pero todo siempre vida. Sé capaz de cerrar los ojos y dibujar en tu mente la última ventana del último edificio que dejas atrás al pasar, sé capaz de recordar el camino, los detalles… Sé capaz de recodar el sonido de la calle, de vida.
Vacío. Porque sientes que en tu mundo hay problemas, que tu mundo es un problema, jaja imbécil. No sabes realmente qué es un problema. Cambia, porque lo tienes todo, la vida.
Cuando sientes que algo te falta, es realmente cuando te das cuenta de su valor, por eso vive, mira y recuerda cada detalle, quiere lo que tienes y valora lo que se te pone  delante. Eres capaz de llenar completamente la vida de alguien sin ni siquiera saberlo, ahora es el momento de darse cuenta, no dejes que ya no esté para hacerlo. Quiere.

Vacío, llénalo de ti.

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