A veces te quedas, sin darte cuenta, pero te quedas. A veces también te vas, pero esas veces yo también me voy contigo. Crees que es todo fácil, que llamas y estoy, que vuelves y sigo aquí, que voy a estar siempre en el mismo sitio.
Nunca se valora tanto a quien siempre está, como al que nunca se queda.
Es posible que ahora toque irse.
Igual así te acuerdas.
Igual así quien vuelve,
o quien no se va,
eres tú.
lunes, 25 de agosto de 2014
miércoles, 13 de agosto de 2014
nicontigonisinti
Te has parado a pensar alguna vez cuál es el motivo, el por
qué de no poder pasar de ese nombre, de esa persona, mientras ves los contactos
en tu móvil, el por qué de no poder leer cualquier tontería romántica de
cualquier blog sin pensar en esa misma persona, el por qué de no saber
imaginarte a cualquier otra de las tantas que pueden ser especiales durmiendo
contigo, viéndote como de verdad eres; como un mapache sin desmaquillar después
de una mañana de fiesta, con el pelo totalmente al contrario de como estaba esa
misma noche, sin ropa, con cualquier camiseta vieja y rota, con lo que sea, en
cualquier momento, como en realidad eres.
Te has parado a
pensar alguna vez cual es el motivo, el por qué del paso del tiempo, de los
pros y los contras, de lo bueno y de lo malo, de los intentos, de las llamadas,
de los encontronazos, de los finales, de los terminar de siempre, por qué
siempre es esa misma persona.
Segundas oportunidades nunca fueron buenas, ni terceras, ni
cuartas, ni todas las que vengan después, pero yo creo que ninguna de ellas en
realidad existe. La primera oportunidad quizá nunca se acabó, solo necesita
tiempo a ratos, y a ratos tiempo, necesita cambiar, una vez, y otra vez, la
primera oportunidad seguramente nunca se acabó, porque las que vienen después
no funcionan, y ésta sí.
Puedes negarlo, puedes intentar esconderlo, puedes tratar de
querer no sentir lo que sientes, puedes ignorarlo, e incluso puedes llegar a
querer olvidarlo y terminar por odiarlo,
pero siempre será tu primera oportunidad, la tuya, la que era para ti, quien
fue, y nunca dejó de serlo, quien podría verte siempre, y de cualquier forma,
quien sabe sin hablar lo que significa tu mirada, quien sabe cómo eres, porque
esa persona también es contigo, quien aprendió a enseñarte, y se enseñó
mientras te aprendía, la tuya, tu para siempre, que a veces es nunca.
jueves, 12 de junio de 2014
tú
Que se hace duro, y no volver a verte, y no volver a tenerte,
y que te quiero, y que me cuesta, y que me costó y me costará seguir diciéndolo,
admitiéndolo, que lo sabes, que te echo de menos, que no estás, que te has ido,
que no es para tanto, pero tanto si es mucho, que sigues sin estar, que vuelvo
a quererte. Tan fácil como hola, o tan difícil como adiós. Tan simple o
complejo como hasta luego, porque no sabes cuándo será. Tan simple como un
beso, o tan complejo como el último. El último… ahora es cuando intentas
recordar cuál de ellos fue, porque si lo hubieras sabido… Tan difícil como ese te quiero, tan único, tan
mío... y tan poco tuyo.
lunes, 2 de junio de 2014
El nosotros se me fue de las manos...
Porque cuando es de día todo es diferente. Abres los ojos
con la luz que entra por el hueco de la persiana y te da por pensar que quizá
no sea para tanto, que solo es pasajero, que lo mismo que vino se ha ido. Te da
por pensar que es fácil mirar hacia otro lado, cambiar de libro.
Porque cuando es de día todo es diferente. Empiezas de nuevo,
siempre es un principio, y en ese principio siempre puede haber algo esperándote.
Esperas no mirar atrás al pasar aquella esquina, aquel abrazo, esperas no
encontrar ese olor que es suyo, esperas solo mirar donde no estuvo, donde no
hay nada suyo, donde no hay nada vuestro.
Porque cuando empieza a irse el sol todo es diferente. Dejar
pasar todas las horas del día intentando no nombrarlo, ni siquiera pensarlo.
Dejar pasar todas las horas del día pensando que hace falta tiempo para
asimilar que lo vuestro no dejó de ser imperfecto. Dejar pasarlas simplemente
porque pasan solas.
Aprendes a tener del
todo, un poquito. Aprendes a saber que ese poquito es tu todo. Me enseñas a ser
contigo, y se te olvida que no sé ser sin ti. Eras mi tú, y yo era tu yo, pero
ya no.
Sé que no se te olvida nada. Sé que todo no es fácil. Sé que
lo que nace se apaga, pero sé que siempre se olvida solo de una parte. Sé que
todo viene, y todo va. Sé que todo cambia, y que ha cambiado, pero también sé
que puede volver a cambiar.
Tu tiempo era mi tiempo, y el que no teníamos, antes o
después, sería nuestro, de los dos. Tu tiempo era mi tiempo, eran los días sin ti,
y los pocos contigo. Tu tiempo… acabó siendo solo tuyo.
Que lo que viene va, y lo que va, a veces no vuelve. Que lo
que espera desespera. Que si sabes no preguntes. Que de donde no hay no sale.
Que tú eras mi yo, pero yo no era para ti. Que el nosotros se me fue de las
manos, y ahora el que se ha ido eres tú.
miércoles, 23 de abril de 2014
No lo sé
Ya no sé si es miedo, ganas o necesidad, solo sé que es
contigo. No sé si a esto se le puede llamar historia, cuento, sueño, pesadilla
o en realidad todavía nadie le ha encontrado un nombre. No sé por qué tuvimos
que encontrarnos en el mismo camino y acabar siguiéndolo juntos. No sé por qué
me haces tanta falta. No sé por qué siempre tengo ganas, y más ganas de verte.
No sé qué piensas tú de todo esto, de ti, de mí… No lo sé.
Lo que sí sé es que yo no quiero seguir sin ti. Sé que somos
agua y aceite. Sé que nunca entenderé muchas cosas, igual que, posiblemente, tú
nunca me entenderás a mí. Sé que, con ganas, todo se puede. Sé que hay que ser
capaz de cerrar muchas puertas, sólo para que una se abra, o quizá no… Sé que
hay que perder para ganar. Sé que soy yo cuando eres tú, y que somos nosotros
cuando estoy contigo. Sé que no quiero quedarme con las ganas de saber que
pasaría. Sé que nada es justo pero que lo injusto también regala, y mi regalo
fuiste tú. Sé que se podría. Sé que quiero que se pueda.
Quiero ser yo contigo, y que tú seas conmigo. Quiero que tú
quieras querer, y que al final queramos los dos. Quiero que siempre al mirar
hacia delante, solo esté el contigo, sólo sea el no injusto, y que empiece lo
que no debería terminar nunca, nosotros.
lunes, 10 de marzo de 2014
Tiempo. El tiempo es lo que pasa mientras pocos se dan
cuenta. Es fácil contar las horas que faltan para que se pase rápido la semana,
esperando ansiosos un viernes. Es fácil contar los minutos que le quedan a una
clase para que termine, aunque en realidad te parezcan siglos. Es muy fácil
contar el tiempo que va pasando hasta que llega el momento justo que deseábamos
que llegase… pero ese momento igual que viene, se va. Deberíamos aprender a
valorar más esa palabra, tiempo. Tenemos poco, aunque parezca mucho, y cuando
menos te lo esperas vuela.
Es curioso cómo pasa,
porque cuando estamos tristes se hace eterno, cuando algo no nos gusta un
minuto parece una hora, una hora un día, y un día una eternidad. Es curioso que
lo malo sea eterno, y que lo bueno, al contrario, efímero.
Efímeros son los años que pasan desde que decidiste cruzarte
en mi camino, justo por estos días del año. Efímero es el tiempo que tengo para
estar contigo. Pero eternas son las ganas.
Curioso es lo que sientes que alguien te da, sin apenas
darte nada. Curioso es lo que sientes cuando quedan cinco minutos para que se
abran las puertas de un tren, para que un autobús llegue a su parada, o para
que simplemente cruces esa última esquina. Curioso es lo que se puede llegar a
crear aun habiendo infinito en medio.
Injusto es que algo que pudiera ser todo tenga que esperar
tanto. Injusto es que algo que es verdad parezca un simple sueño. Injusto es el
poco tiempo que tenemos. E injustas son las ganas que crecen de estar contigo.
Curioso, efímero e injusto es el tiempo, y eterno se hace
hasta que te vuelvo a encontrar.
lunes, 27 de enero de 2014
Vacío. El ruido del silencio de la calle llena de nadie.
Todo vacío, solo hasta que da la hora en punto, y de repente, ya no hay vacío.
Van, vienen, no se conocen pero en una simple mirada de un segundo hay una
historia, una historia en cada una de ellas, llena de días, de años, de
momentos… Y ya no volverás a coincidir con esa misma historia, aunque siempre
habrá otras.
Ruido. El sonido del camino, monótono, constante, siempre al
mismo sitio. Rutina que se vuelve vida, vida que se hace recuerdo y momentos
que serán para siempre.
Sal, vive, sé capaz de ver más allá de la altura de tus
ojos. Pasea, mira arriba, abajo, hacia todos lados, mira la gente, imagina sus
vidas, cada una esconde secretos, personas, felicidad, otras tristeza u odio,
pero todo siempre vida. Sé capaz de cerrar los ojos y dibujar en tu mente la
última ventana del último edificio que dejas atrás al pasar, sé capaz de
recordar el camino, los detalles… Sé capaz de recodar el sonido de la calle, de
vida.
Vacío. Porque sientes que en tu mundo hay problemas, que tu
mundo es un problema, jaja imbécil. No sabes realmente qué es un problema.
Cambia, porque lo tienes todo, la vida.
Cuando sientes que algo te falta, es realmente cuando te das
cuenta de su valor, por eso vive, mira y recuerda cada detalle, quiere lo que
tienes y valora lo que se te pone delante. Eres capaz de llenar completamente la
vida de alguien sin ni siquiera saberlo, ahora es el momento de darse cuenta,
no dejes que ya no esté para hacerlo. Quiere.
Vacío, llénalo de ti.
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